Empezamos por jugar, terminamos por amar
y jugando al amor, me robó mi corazón
tuve una tuve diez, ni me importa esta vez
con razón o sin razón, me robó mi corazón.
Nunca más lo devolvió, con lo mío se quedó
cuántas novias tuve yo, una sola me marcó.
No me importan que sean cien, me quedé con la mejor
me enseñó qué es el dolor, me enseñó qué es el amor
me quedé sin corazón, pero a mí no me importó.
Desde entonces fui feliz, sin tener mi corazón
le entregué mi corazón, me quedé con la mejor.
Me enseñó qué es el amor, una sola me marcó,
yo con ella me casé, me quedé con la mejor,
me quedé con la mejor ..... Una sola me marcó.
Twist o Rock - Regalo Sari -
lunes, 2 de noviembre de 2009
El peludo pelado.
Una noche, estando de baile en el Club Belgrano, había una mesa de galanes recios, de esos que no bailan y eligen con la mirada, éramos cuatro: Ciro Acquarone, Jorge Avellanal, Tito Leiba y yo. El baile a pesar de que era en el Club Belgrano y no en el club de mis amores estaba hermoso, mientras los galanes estábamos echando la leva (vieja frase curuzucuateña equivalente a lo que hoy sería hacer pinta o careteando), una orquesta brasilera estaba tocando y decía: "Garota bossa nova, gaiola, gali, gali, epa caiela!" (que por supuesto nadie entendía). Pasó la señora Richini que era muy alegre para bailar al igual que su marido; yo en ese maldito instante prendí el cigarrillo de rigor que mata a las minas de amor y la señora me tiró con "lanzaperfumes" (una mezcla de alcohol y éter que hoy está prohibido) y me incendió la cara, yo me agarré la cara pero mi pelo ya estaba irremediablemente perdido, Ciro rápidamente me cubrió con el mantel de la mesa y apagó el incendio. La señora Richini, pidió todos los perdones que pudo y hasta lloró, pero yo perdí mi ondulada cabellera por primera vez y digo por primera vez porque la volví a perder en Corrientes, pero eso es "harina de otro costal" y la contaré en el segundo libro, si puedo.
Gracias Ciro.
Escabeche de vizcacha.
Gracias Ciro.
Escabeche de vizcacha.
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Amigos
Más anécdotas de mis amigos.
El regalo de Raúl.
1. El 12 de diciembre, día del cumpleaños de Jorge Avellanal, Raúl Callaba le hizo un regalo sorpresa insólito a Jorge. El regalo fue una hermosa chica llamada XX y conocida por todo el pueblo de Curuzú Cuatiá. La chica XX se presenta en la puerta de Jorge que siempre se mantuvo abierta y directamente encaró para el lado del padre del cumpleañero y le dijo que quería darle un beso a Jorge y cantarle el feliz cumpleaños. El padre de Jorge era inocente y muy atento y la hizo pasar. Al verla Jorge, que siempre fue negro, se quedó blanco de terror y no supo qué hacer. La señorita XX le dio un largo beso y le cantó el "feliz cumpleaños", Jorge la agarró suavemente y la llevó hasta la puerta donde estaba Raúl y unos amigos más que se reían a carcajadas. Desde ese día creo que Jorge no cumplió años por mucho tiempo.
Una invitación especial.
2. Un día, Raúl y su hermano me invitaron suavemente a subir a su camioneta, yo estaba cómodamente sentado en el Bar Colón tomando una Coca, la novedad de la época, yo me subí sin saber lo que pasaba y no me desprendí de la botella porque pensé que sería un paseo común. Al llegar a la estación me empecé a preocupar y cuando salimos a la ruta más aún, porque parecía que el caldo se estaba poniendo espeso. A unos kilómetros de Curuzú detuvieron su Ford y el hermano de Raúl me empezó a hablar en forma bastante seria hasta que intervino Raúl y la cosa no pasó a mayores. Cuando volvimos a Curuzú me dejaron nuevamente en el Bar Colón y a la media hora apareció Raúl y me dijo: "Te cagaste, no?". Yo contesté: "Al principio no, pero después sí!".
El día del cowboy.
3. Un día fuimos a La Rural, la señorita XX y el Flaco Cravero, yo y la señorita XX y mientras la gente miraba los toros y vacas en venta, lentamente nos fuimos alejando y nos metimos atrás de unos espinillos para estar en un lugar más íntimo y poder dar algún beso perdido a nuestras respectivas novias, lamentablemente elegimos el lugar equivocado porque en los espinillos había un nido de avispas "calabazán" de esas que pican fuerte, el Flaco y las dos damas, salieron como alma que lleva el diablo, yo me quise hacer el "cowboy" y me fui caminando lentamente con el enjambre atrás y las avispas me picaron por todos lados, la jugada del "macho" me salió para el lado del traste, porque esa noche tenía tan hinchada la cara que no pude ir al baile del ganadero, qué macana con las avispas, no?
Un encuentro inoportuno.
4. Un día de verano intenso y tumultuoso, viajamos Juanchi, el Gordo Frean, Manuel Saloj y yo a Buenos Aires a ver la carrera de Fórmula Uno, corría Reutemann y era candidato a ganar, cuando llegamos a Buenos Aires yo los dejé a los tres en Buenos Aires en el departamento de mi mamá y seguí viaje a Mar del Plata a ver a Sarita, yo tenía unos 22 años y ella tendría unos 16, llegué y fui inmediatamente a la casa de la abuelita de Sari, me recibió mi suegra con su hermosa sonrisa y yo usé como pretexto que venía a avisar que Juanchi había llegado bien a Buenos Aires. Y mi suegra actuó tipo "celestina" y me preguntó si quería hablar con su hija, yo contesté inmediatamente "¡Sí!". Cuando salió Sari hablamos y quedamos en encontrarnos en la terminal de ómnibus a las 5 de la tarde. A las 4 yo estaba allí firme como rulo de estatua, Sari llegó recién a las 17.30 y luego de un gran, gran abrazo y un dulce beso salimos caminando para el lado de su casa, cuando de repente apareció Montes y Felipe Adaime y nosotros no tuvimos tiempo ni de soltarnos las manos! Qué macana, no? Porque Mar del Plata es grande! Lo siento por mi pobre mujer.
1. El 12 de diciembre, día del cumpleaños de Jorge Avellanal, Raúl Callaba le hizo un regalo sorpresa insólito a Jorge. El regalo fue una hermosa chica llamada XX y conocida por todo el pueblo de Curuzú Cuatiá. La chica XX se presenta en la puerta de Jorge que siempre se mantuvo abierta y directamente encaró para el lado del padre del cumpleañero y le dijo que quería darle un beso a Jorge y cantarle el feliz cumpleaños. El padre de Jorge era inocente y muy atento y la hizo pasar. Al verla Jorge, que siempre fue negro, se quedó blanco de terror y no supo qué hacer. La señorita XX le dio un largo beso y le cantó el "feliz cumpleaños", Jorge la agarró suavemente y la llevó hasta la puerta donde estaba Raúl y unos amigos más que se reían a carcajadas. Desde ese día creo que Jorge no cumplió años por mucho tiempo.
Una invitación especial.
2. Un día, Raúl y su hermano me invitaron suavemente a subir a su camioneta, yo estaba cómodamente sentado en el Bar Colón tomando una Coca, la novedad de la época, yo me subí sin saber lo que pasaba y no me desprendí de la botella porque pensé que sería un paseo común. Al llegar a la estación me empecé a preocupar y cuando salimos a la ruta más aún, porque parecía que el caldo se estaba poniendo espeso. A unos kilómetros de Curuzú detuvieron su Ford y el hermano de Raúl me empezó a hablar en forma bastante seria hasta que intervino Raúl y la cosa no pasó a mayores. Cuando volvimos a Curuzú me dejaron nuevamente en el Bar Colón y a la media hora apareció Raúl y me dijo: "Te cagaste, no?". Yo contesté: "Al principio no, pero después sí!".
El día del cowboy.
3. Un día fuimos a La Rural, la señorita XX y el Flaco Cravero, yo y la señorita XX y mientras la gente miraba los toros y vacas en venta, lentamente nos fuimos alejando y nos metimos atrás de unos espinillos para estar en un lugar más íntimo y poder dar algún beso perdido a nuestras respectivas novias, lamentablemente elegimos el lugar equivocado porque en los espinillos había un nido de avispas "calabazán" de esas que pican fuerte, el Flaco y las dos damas, salieron como alma que lleva el diablo, yo me quise hacer el "cowboy" y me fui caminando lentamente con el enjambre atrás y las avispas me picaron por todos lados, la jugada del "macho" me salió para el lado del traste, porque esa noche tenía tan hinchada la cara que no pude ir al baile del ganadero, qué macana con las avispas, no?
Un encuentro inoportuno.
4. Un día de verano intenso y tumultuoso, viajamos Juanchi, el Gordo Frean, Manuel Saloj y yo a Buenos Aires a ver la carrera de Fórmula Uno, corría Reutemann y era candidato a ganar, cuando llegamos a Buenos Aires yo los dejé a los tres en Buenos Aires en el departamento de mi mamá y seguí viaje a Mar del Plata a ver a Sarita, yo tenía unos 22 años y ella tendría unos 16, llegué y fui inmediatamente a la casa de la abuelita de Sari, me recibió mi suegra con su hermosa sonrisa y yo usé como pretexto que venía a avisar que Juanchi había llegado bien a Buenos Aires. Y mi suegra actuó tipo "celestina" y me preguntó si quería hablar con su hija, yo contesté inmediatamente "¡Sí!". Cuando salió Sari hablamos y quedamos en encontrarnos en la terminal de ómnibus a las 5 de la tarde. A las 4 yo estaba allí firme como rulo de estatua, Sari llegó recién a las 17.30 y luego de un gran, gran abrazo y un dulce beso salimos caminando para el lado de su casa, cuando de repente apareció Montes y Felipe Adaime y nosotros no tuvimos tiempo ni de soltarnos las manos! Qué macana, no? Porque Mar del Plata es grande! Lo siento por mi pobre mujer.
El circo del Nunca Más.
Cuando viajé a mi viejo pueblo,
encontré un circo a la entrada
cerré mi mente de grande
abrí mis ojos de niño
vi gente que hacía cola
y llenas las estradas
vi osos prodigiosos
y niños enamorados.
Abrí mi mente de grande
y el oso estaba enjaulado
la cola ya no existía
el león flaco y austero
los payasos sin sombrero.
Abrí mis ojos de niño,
de nuevo sentí alegría,
el león había engordado
y el payaso se reía,
conejos en los bolsillos
en todas partes sonrisas.
Volví a mi mente de grande
y abrí mis ojos sin prisa
el león ya no rugía
la alegría no existía
el payaso no reía
se terminó mi sonrisa.
Y allí yo me di cuenta
que todo era fantasía
tan sólo era un trabajo
el que el payaso tenía.
Cerré mis ojos de nuevo
no los abrí nunca más
triste me fui pensando
que las cosas que pasaron
no se repiten jamás.
Alberto Raso - El circo del Nunca Más -
Nota del autor: Quisiera poder mantener viva la ilusión de los niños y llevar a mis nietos al circo; ellos se reirán y yo lloraré por dentro y reiré por fuera, como el payaso del "Circo del Nunca Más".
Alberto Raso.
encontré un circo a la entrada
cerré mi mente de grande
abrí mis ojos de niño
vi gente que hacía cola
y llenas las estradas
vi osos prodigiosos
y niños enamorados.
Abrí mi mente de grande
y el oso estaba enjaulado
la cola ya no existía
el león flaco y austero
los payasos sin sombrero.
Abrí mis ojos de niño,
de nuevo sentí alegría,
el león había engordado
y el payaso se reía,
conejos en los bolsillos
en todas partes sonrisas.
Volví a mi mente de grande
y abrí mis ojos sin prisa
el león ya no rugía
la alegría no existía
el payaso no reía
se terminó mi sonrisa.
Y allí yo me di cuenta
que todo era fantasía
tan sólo era un trabajo
el que el payaso tenía.
Cerré mis ojos de nuevo
no los abrí nunca más
triste me fui pensando
que las cosas que pasaron
no se repiten jamás.
Alberto Raso - El circo del Nunca Más -
Nota del autor: Quisiera poder mantener viva la ilusión de los niños y llevar a mis nietos al circo; ellos se reirán y yo lloraré por dentro y reiré por fuera, como el payaso del "Circo del Nunca Más".
Alberto Raso.
Aperos de plata
El gaucho no tiene nada
ni plata para comer
pero vaya uno a saber
porqué el día de la Virgencita
deja de andar en pata
y se pone lo mejor.
Es su apero de plata.
Y peladas alpargatas
deja a su costado.
Con pañuelo colorado, blanco
o celeste en la ocasión.
Luce el gaucho enamorado
de la china más hermosa
con de todita la región
sus botas están lustrosas
el apero bien! calzado
el gaucho está enamorado
de la Virgen de Itatí
luce pañuelo y sombrero
y se cruza los esteros
quiere llegar primero
a la Virgen que está allí.
Todos quieren llegar primero
pero él, más que ninguno
su caballo va al galope
y no lo quiere cansar
después empieza a trotar
y a ratos caminando
caballo, marca Mantilla,
de esos que dicen, que uno lo baja
y otro lo ensilla.
Y Esquivel jugándose la vida entera
llega por vez tercera
a la Virgen que está allí,
que es la Virgen guaraní.
ni plata para comer
pero vaya uno a saber
porqué el día de la Virgencita
deja de andar en pata
y se pone lo mejor.
Es su apero de plata.
Y peladas alpargatas
deja a su costado.
Con pañuelo colorado, blanco
o celeste en la ocasión.
Luce el gaucho enamorado
de la china más hermosa
con de todita la región
sus botas están lustrosas
el apero bien! calzado
el gaucho está enamorado
de la Virgen de Itatí
luce pañuelo y sombrero
y se cruza los esteros
quiere llegar primero
a la Virgen que está allí.
Todos quieren llegar primero
pero él, más que ninguno
su caballo va al galope
y no lo quiere cansar
después empieza a trotar
y a ratos caminando
caballo, marca Mantilla,
de esos que dicen, que uno lo baja
y otro lo ensilla.
Y Esquivel jugándose la vida entera
llega por vez tercera
a la Virgen que está allí,
que es la Virgen guaraní.
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Poemas
Más consejos.
1. No hagáis como yo que me escondí entre "bambalinas". Escondete en la cocina, que allí te podrás comer, un gallo o una gallina.
2. No hagáis como el Flaco Cravero que por encontrar su cortaplumas incendió un terreno entero, y tuvimos que rajar sin la cortapluma encontrar.
3. No hagáis como Ciro que por afanarle un cordero a Duprá pasó mucha vergüenza, pedile nomás un cordero, él seguro que te lo da.
4. No hagáis como Centurión que por formal y estudioso nunca se hizo la rata y se perdió de la vida, lo más hermoso.
5. No hagáis como Corcho, que por la guitarra tocar se perdió de nuestra hazaña, que fue la copa robar.
2. No hagáis como el Flaco Cravero que por encontrar su cortaplumas incendió un terreno entero, y tuvimos que rajar sin la cortapluma encontrar.
3. No hagáis como Ciro que por afanarle un cordero a Duprá pasó mucha vergüenza, pedile nomás un cordero, él seguro que te lo da.
4. No hagáis como Centurión que por formal y estudioso nunca se hizo la rata y se perdió de la vida, lo más hermoso.
5. No hagáis como Corcho, que por la guitarra tocar se perdió de nuestra hazaña, que fue la copa robar.
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Historias
Pensamientos II
En nuestra promoción había bastantes chismosos y pienso que no está mal, porque ser chismoso es una forma de estar informado sin leer los diarios.
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Soy terrateniente y además soy concejal y eso da derechos y me alejan de todo mal.
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Yo soy jubilado y debo estar contento pero cuando veo el precio de los remedios, mucho me lamento.
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Los políticos, antes de la elección, llenan al pueblo de promesas y cuando llegan, se olvidan del pueblo que los votó y lo dejan bajo la mesa sin pan y sin mayonesa y hablando como hablo, digo yo, la pucha que los tiró!, al político y al pueblo que los votó.
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En el cine de mi pueblo, hay un palco que está embrujado. Es el palco número tres, es un palco reservado que, a veces suelen usar, locos o enamorados.
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La sonrisa puede convencer, al más justo de los jurados, sobre todo si es de mujer, si es de hombre está sonado.
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El pueblo tiene caudillos, que cuando están en campaña tienen frases amables, pero cuando llegan se olvidan del pueblo entero y ocupan siempre cualquier maña, que tienen migraña o que le duele la panza y hasta dice el caradura, que la plata no le alcanza.
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La llegada de la primavera es directamente proporcional al alargue de los escotes y al acorte de la pollera.
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Soy terrateniente y además soy concejal y eso da derechos y me alejan de todo mal.
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Yo soy jubilado y debo estar contento pero cuando veo el precio de los remedios, mucho me lamento.
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Los políticos, antes de la elección, llenan al pueblo de promesas y cuando llegan, se olvidan del pueblo que los votó y lo dejan bajo la mesa sin pan y sin mayonesa y hablando como hablo, digo yo, la pucha que los tiró!, al político y al pueblo que los votó.
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En el cine de mi pueblo, hay un palco que está embrujado. Es el palco número tres, es un palco reservado que, a veces suelen usar, locos o enamorados.
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La sonrisa puede convencer, al más justo de los jurados, sobre todo si es de mujer, si es de hombre está sonado.
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El pueblo tiene caudillos, que cuando están en campaña tienen frases amables, pero cuando llegan se olvidan del pueblo entero y ocupan siempre cualquier maña, que tienen migraña o que le duele la panza y hasta dice el caradura, que la plata no le alcanza.
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La llegada de la primavera es directamente proporcional al alargue de los escotes y al acorte de la pollera.
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Pensamientos y Cine